La tercera economía de Sudamérica ha puesto final al gobierno social-liberal de Mauricio Macri que a pesar de intentar modificar los problemas estructurales del país, acabó chocando con la realidad de una inflación incontrolable y será sustituido por el peronista Alberto Fernández, que tendrá que ver como restablece al confianza de empresas e inversores en paralelo a no adoptar nuevas medidas de austeridad. 

El temor a una vuelta al proteccionismo, así como a un nuevo impago soberano, como resultado de las últimas elecciones a la presidencia de Argentina, ha provocado que no pocos inversores hayan perdido la confianza y retirado buena parte de sus inversiones.

Todo esto ante un escenario como el que presenta un reciente informe presentado por la Aseguradora Crédito y Caución, que vaticina una caída del PIB argentino en torno al 3%, una tasa de desempleo superior al 10% y una inflación superior al 50%, lo que derivará en más de un tercio de la población se encuentre bajo el umbral de pobreza.

Lo primero que tendrá que hacer el nuevo Gobierno será renegociar el programa de 57.000 millones de dólares acordado hace apenas un año con el FMI y reestructurar la deuda soberana, sin olvidar que en 2020, el país afronta la amortización de otros 17.000 millones de dólares con acreedores privados externos, por lo que el riesgo de un nuevo impago soberano, según la citada aseguradora, es muy alto. Ante esta situación, el grado de ajuste fiscal que el nuevo Gobierno aplique (al contrario de lo prometido en campaña), será clave para verificar si tiene o no capacidad de pago.

El escenario más probable, según S&P Global es que una extensión de los vencimientos no será compensada por el emisor, sin olvidar los riesgos asociados a la imposibilidad de avanzar y las perspectivas de una dinámica de mercado muy estresada después de las elecciones, con un entorno financiero muy deteriorado, falta de confianza de los mercados y la incapacidad del Tesoro para refinanciar la deuda a corto plazo con el sector privado, lo que se traduce en una depreciación del tipo de cambio, un incremento de la inflación y una recesión más profunda, que continuará a medio plazo ya que apenas habrá ligeros repuntes del 0,5% y 2% en 2020 y 2021 respectivamente.

El endurecimiento de las restricciones de capital, también afectará al riesgo de impago comercial soportado por las empresas que exportan a Argentina, extremo éste avalado por Crédito y Caución, que indica que si bien las restricciones hasta la fecha no afectan el acceso a divisas extranjeras con fines comerciales o de pago de las deudas por parte de las empresas, el bajo nivel de reservas del país y el complicado entorno económico al que se enfrenta el nuevo Gobierno, hacen pensar que las restricciones no van a tardar en llegar.