Año tras año, la preocupación por el medio ambiente (con las excepciones conocidas de ciertos políticos y grupos de presión) va aumentando en la misma proporción en la que los ciudadanos son conscientes de los efectos que el cambio climático (el calentamiento global es una realidad que no parece tener freno), supone para la sostenibilidad del modo de vida actual.

A esto no es ajeno un Sector logístico, que apuesta por una reducción del impacto causado por la logística y el transporte, lo que conocemos como “logística verde” y que no es sino una apuesta por hacer un uso cada vez más eficaz de los recursos a partir de una reorganización de procesos y sistemas orientados a mejorar el respeto por el medio ambiente.

Ya no se trata de controlar los costes relacionados con el transporte y el almacenamiento, sino que ese control se extiende a los costes asociados a frenar el cambio climático y a la lucha contra la contaminación. Es decir, lo que se pretende es lograr cambiar todas y cada una de las fases del proceso que la logística implica y que abarcan desde el propio diseño de productos, al stock de material e incuso al tipo y ruta de transporte.

Garantizar una buena gestión medioambiental en el sector logístico, por tanto implicará:

  • En primer lugar, llevar a cabo un correcto mantenimiento y gestión de los equipos de transporte (desde el nivel de consumo, a la disminución de rutas o el aprovechamiento de espacios).
  • Del mismo modo y como complemento de lo anterior, reducir la generación de residuos, utilizando por ejemplo materiales biodegradables, optimizando y mejorando el empaquetado.
  • En tercer lugar, apostar por rutas cada vez más eficientes, lo que se traducirá en menores costes de carburantes y por ende en menores emisiones.
  • Como cuarto punto, apoyar el uso de energías alternativas que permitan ahorrar tanto en costes como en recursos, frente al uso de combustibles tradicionales
  • Por último pero no por ello menos importante, hacer un esfuerzo decidido por la recuperación del valor de los materiales para su correcto reciclado, reutilización o descarte (lo que se conoce como logística inversa).

En definitiva, la “logística verde”, supone para las empresas del sector ser más competitivas y por ello, sólo la apuesta por la I+D+i en la gestión del transporte les permitirá conseguir el equilibrio entre los objetivos económicos, sociales y ambientales, que aquellas necesitan y que la sociedad demanda.