Cualquier empresario tiene la obligación de actualizarse cada día y ser consciente que su éxito, si es que alguna vez lo tuvo en el pasado, no garantiza que se mantenga en el tiempo (muchos son los ejemplos de ello; Blockbuster, Kodak,…), principalmente porque los consumidores hoy, tienen todo tipo de herramientas para acceder a un mercado global y conseguir que se impresionen no es tan “sencillo” como antaño. En una palabra, innovar es sobrevivir.

Vivimos en un entorno tan competitivo, que los cambios se suceden día tras día hasta el punto que la innovación no sólo puede consistir en hacer ligeras mejoras sobre nuestro producto o servicio. Innovar es crear una ventaja competitiva que permita al cliente percibir un beneficio o atender un mercado descuidado por nuestros competidores y ahí, es donde nuestra innovación llega a convertirse en una ventaja competitiva.

El Cirque du Soleil reinventó el mundo del circo prescindiendo de animales y grandes estrellas y mezclándolo con teatro, coreografías, música y efectos especiales. Netflix, es un ejemplo de empresa en continua innovación ya que cambió el mundo del alquiler de VHS por el envío a domicilio de dvd´s, apostó por convertirse en la mayor plataforma de vídeos en streaming y hoy en día es líder en la industria de suscripción de contenidos. Google, es otro ejemplo de empresa en continua innovación, una innovación que más allá de su producto principal (el buscador) y numerosos productos como Gmail, Adwords, AdSense,…

Y como éstas, la lista de empresas innovadoras conocidas internacionalmente es interminable con ejemplos como Apple, Zara, Ikea, Airbnb,… y otras no tan famosas como Canva (programa de diseño gráfico online), The Muse (bolsa de trabajo tradicional con formación gratuita online), Visualnacert (soluciones tecnológicas de gestión en el sector agrollimentario)… todas ellas en continua evolución y búsqueda de nuevas formas de “enganchar” a millones de clientes.