Un reciente estudio de la Universidad británica de Newcastle sostiene que cada año unos 8.000.000 de toneladas de basura plástica (hay informes que indican que esta cifra es muy superior y alcanza los 12.700.000 toneladas) terminan a la deriva en los océanos y no quedan aguas abiertas libres de plásticos.

Según datos de Cicloplast, una sociedad sin ánimo de lucro que integra a todas las empresas del sector plástico (tanto fabricantes de materias primas como transformadores) y referente a nivel de estadísticas del sector, cada ciudadano español deposita en el conocido “contenedor amarillo” en torno a 11,2-11,5kg de envases procedentes del hogar, lo que sitúa a nuestro país en el segundo puesto del ranking de reciclaje tras Alemania, pero también apunta que detrás de estos índices positivos, la cantidad de plástico contaminante es superior a la cantidad reciclada.

Y es que el consumo masivo de plástico, después de no pocos avisos por parte de grupos ecologistas, medios de comunicación, grupos de presión y finalmente Gobiernos, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la sociedad actual, cada vez más concienciada ante el cambio climático y los efectos cada vez más visibles en el planeta.

El plástico no es biodegradable y como consecuencia, nunca desaparece, acumulándose en vertederos, playas y otros entornos naturales, ya sea en pequeñas partículas o en trozos de mayor tamaño. Cada año un importante número de especies marinas se enredan o consumen plásticos que acaban provocando su muerte, un problema del que no escapan los humanos, que también se ven afectados directamente por microplásticos que estudios recientes han encontrado tanto en el aire como en agua potable. Según Cicloplast, el 46% de los residuos plásticos termina en vertederos o en vertidos incontrolables y aunque el 17% se destina a valorización energética, esto no se puede considerar como reutilización o reciclado, ya que la quema de plástico libera toxinas altamente contaminantes.

Hace dos años, la Organización de las naciones Unidas alertaba de que a este ritmo, en menos de 30 años habría más plástico que peces en los océanos, por lo que la lucha contra el consumo masivo de este material, es y debe ser una prioridad para la sociedad a nivel mundial.

Y en este escenario, el reto no es sino convertirse en actores activos capaces de poner en marcha iniciativas que permitan dar un giro hacia un modelo sostenible que logre reducir el consumo de plásticos, un reto que en el caso de ser abordado por las empresas a su vez tendría un incremento muy positivo de su reputación ante la sociedad.

Es por ello que empresas como Danone, Coca-Cola, Carrefour, H&M, Nestlé, Unilever o L´Oreal, que representan el 20% de la producción de embalajes plásticos mundiales, son algunas de las más de 250 grandes empresas que han firmado un compromiso para que en 2025 (hablamos de 5 años para conseguirlo) el 100% de sus plásticos sea reutilizable. Esta decisión, traerá consigo un efecto dominó sobre otras empresas de menor tamaño para que se unan al objetivo de tener un packaging 100% sostenible en el próximo lustro.

Una sociedad cada vez más consciente de la necesidad de cambiar sus hábitos de consumo y “obligar” a las empresas a adaptarse a dicho cambio apostando por opciones más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, es la única vía para conseguir dar la vuelta a la complicada situación actual.