Desde que en 1979 el Foro Económico Mundial publicara por primera vez el Índice Global de la Competitividad (CGI), ha ido mejorando el mismo hasta llegar al actual modelo que recoge 103 indicadores individuales derivados de la combinación de datos ordenados en 12 pilares, que son aportados por diferentes Organizaciones Internacionales.

Estos datos, como decimos se recaban en torno a 12 pilares que hacen referencia a Instituciones, TIC´s, estabilidad macroeconómica, infraestructuras, sistema financiero, mercados de productos y laboral, salud, habilidades y dinamismo de negocios, así como tamaño del mercado y capacidad de innovación de cada país.

Los resultados de este año 2019, indican que son pocas las economías nacionales que se encuentran cercanas a lograr una competitividad óptima y por el contrario son muchas las que aún están lejos de conseguirlo.

Una de las conclusiones que se derivan de este trabajo es la convicción en la necesidad de coordinar en una sola agenda de crecimiento, lo que hasta la fecha se venía haciendo por separado en relación a las agendas ambientales, sociales y económicas, apostando de esta manera por una agenda única de crecimiento sostenible e inclusivo. La segunda está relacionada con la necesidad de equilibrar la integración de las nuevas tecnologías con las inversiones en capital humano con el objetivo último de mejorar la productividad.

ÍNDICE GLOBAL DE LA COMPETITIVIDAD 2019

PUESTOPAÍSDIFERENCIA – 2018/2019
1Singapur+1
2EE.UU.-1
3Hong Kong+4
4Países Bajos+2
5Suiza-1
6Japón-1
7Alemania-4
8Suecia+1
9Reino Unido-1
10Dinamarca=

Fuente: World Economic Forum. The Global  Competitiveness Report 2019

De este informe se deduce también que Asia-Pacífico es la región más competitiva del  mundo seguida de cerca por Europa y Norteamérica, mientras que sitúa a Argentina (83º) en el puesto más bajo entre los países del G20.

En este ranking de competitividad que este año lidera Singapur, que adelanta a los EE.UU. que retroceden un puesto, le siguen Hong Kong, Holanda, Suiza, Japón, Alemania, Suecia, Reino Unido y Dinamarca y no es hasta el puesto 23 donde encontramos a España, tras haber mejorado 3 puestos respecto a la clasificación del año anterior (2018).

Esta mejora en la clasificación de nuestro país, se debe fundamentalmente a la progresión en lo relativo a salud, infraestructuras, TIC´s o sistema financiero, una mejora que habría sido aún mayor si no se hubiera visto penalizada en aspectos tales como el estancamiento del mercado laboral o la inestabilidad institucional, que en estos últimos años está teniendo una excesiva incidencia a nivel de captación de inversiones internacionales.