Cada vez son más los españoles (60% hombres vs 40% de mujeres) que apuestan por iniciar sus propios proyectos empresariales, pero parece ser que, España no es el país más propicio para ello por las complicaciones del sistema.

Hay que ser conscientes de que si bien todos conocemos grandes historias de emprendedores que facturan o que vendieron sus proyectos por muchos millones de euros, no todos los que apuestan por el emprendimiento consiguen llegar al éxito y son muchos los que fracasan y no sobreviven más de 3 años.

Con una media de edad en torno a los 38 años (según datos del Proyecto Global Entrepreneuship Monitor (GEM), se trata de un perfil joven con formación universitaria si bien esto podría cambiar a medio y largo plazo, ya que cada vez son más los jóvenes que no ven el título universitario como algo imprescindible para crear una empresa (algo que deberían tener en cuenta las Universidades españolas en cuanto a su modelo educativo actual que debería apostar por profesores con experiencia real frente a la meramente académica).

Y si las ciudades españolas más adecuadas para el emprendimiento (según las encuestas de TRIVU y UNIPLACES), serían las grandes capitales como Madrid, Barcelona o Valencia, lo cierto es que los destinos españoles por excelencia cuando toman la decisión de emprender son EEUU, Alemania, Australia y Reino Unido y aquí es donde cabe una cuestión ¿Cuáles son los mejores países para emprender?

Según el  “2018 Best Countries Report”, que se ha llevado a cabo por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania y la empresa Y&R´s BAV Group, se llega a la conclusión de que los países que más favorecen la iniciativa emprendedora son Noruega, Canadá, Suecia, Suiza, Singapur, Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia e Irlanda. Estos países muestran una serie de coincidencias, como son una positiva influencia económica, conexión con el resto del mundo, calidad de vida, nivel de educación, iniciativa empresarial, posibilidades de innovación, acceso fácil al capital, mano de obra cualificada, experiencia y avances tecnológicos, transparencia en prácticas políticas y comerciales, desarrollo social, laboral y de infraestructuras, así como un marco legal bien fundamentado. Está claro que España necesita mejorar en muchos puntos para llegar a formar parte de esta lista.

Es obvio que cada país es un mundo diferente por idioma, cultura, tradiciones, costumbres, comidas, leyes,…, por lo que si el emprendedor quiere hacerlo fuera de España, ha de estar preparado y tener en cuenta que:

  • Tiene que evaluar y considerar la situación del país en el que va a invertir
  • Necesita asumir el cambio y dejar atrás los temores y algunas de las costumbres españolas a las que estaba acostumbrado
  • Ha de comprender que en el nuevo entorno habrá cosas que no podrá cambiar
  • La comunicación es el primer paso y por tanto, aprender el idioma local es esencial
  • Deberá contar con asesoramiento especializado a nivel legislativo, fiscal,…
  • Es necesaria la integración con emprendedores locales

No se trata de desanimarse porque las oportunidades están ahí, pero si es importante ser realistas y que no va a ser fácil, pero si el emprendedor cuenta con un buen equipo, una buena idea, la financiación necesaria y un entorno favorecedor, este es su futuro.