Hace ahora un mes, el Banco de España advertía de la elevada incidencia que la guerra comercial entre EEUU y China, con una clara apuesta por el proteccionismo económico, podía tener en la economía mundial, pronosticando un descenso superior a los 278.000 millones de dólares (en torno al 0,25% del PIB mundial), que en el caso de la eurozona sería del -0,20%, en el de EEUU representaría el -0,26% y en el de China ascendería al -0,38% para el periodo 2019 – 2021.

Es decir, China sería la más afectada en este combate sin sentido, debido a que las tasas norteamericanas afectan a un mayor volumen de importaciones que las aplicadas en sentido contrario, pero la zona euro no se quedaría atrás en este intercambio de golpes, ya que el elevado grado de apertura comercial que tenemos, nos hace más vulnerables si cabe, a una caída de la actividad mundial y por tanto una caída de la demanda, que vendrían a sumarse al incremento de incertidumbre global que ya veníamos observando.

Fuente: Banco de España

Este índice elaborado por el propio Banco de España, representa la incertidumbre el comercio mundial y como podemos observar inicia la escalada en marzo de 2018, coincidiendo con los primeros tanteos comerciales entre ambas potencias, llegando a máximos este verano de 2019, si bien desde mediados de septiembre esta incertidumbre parece haberse enfriado coincidiendo con la reanudación de conversaciones para acercar posturas y llegar a puntos de acuerdo.

Durante 2018, las tasas aplicadas afectaron en torno al 45% de las importaciones norteamericanas procedentes del gigante asiático, mientras que las importaciones chinas con origen en EEUU se vieron afectadas en un 55%. Durante la primavera de este año (2019), la aprobación de nuevas tasas en ambos países elevó la cifra casi al 100% de las importaciones de productos chinos en EEUU y del 75% lo los productos estadounidenses en China. Las restricciones a productos Huawei en un lado y Apple en el otro, han sido “los golpes de efecto” más llamativos en este periodo, aunque esto último no nos debe llevar a engaño y no poner en valor la realidad que hay detrás de todo ello para la economía europea.

Todo esto nos indica que el impacto sobre los flujos comerciales bilaterales entre ambos países, no se queda en eso, sino que al contrario, afecta a no pocos países por la caída de la demanda a la que hacíamos referencia anteriormente, con el agravante que de extenderse en el tiempo esta situación, los efectos negativos que ya observamos se incrementarían significativamente y de manera sistémica debido al nivel de integración que existe en el comercio mundial.